Los lectores habrán advertido que una de las secciones de En Disidencia lleva por nombre “Todo sobre la Corte”, el cual obviamente hace referencia al ya célebre blog jurídico. Antes de que seamos denunciados penalmente por habernos apropiado de dicho blog, quisiéramos expresar nuestra considerable deuda espiritual para con él y la certeza de que, como se suele decir en inglés, tenemos zapatos bastante grandes que llenar.

El nombre mismo de las demás secciones de En Disidencia indica que no solamente vamos a tratar de emular a Todo sobre la Corte, sino que—de un modo serio aunque no solemne—también discutiremos cuestiones jurídicas en general (tal como ya lo hemos empezado a hacer), fallos de todas las instancias (incluyendo premios para las peores sentencias), libros y la relación que guarda el derecho con la historia en general (o al menos eso es lo que nos han prometido algunos historiadores de fuste). Ojalá que surjan nuevas secciones como resultado del interés que provoque el blog.

Nuestra idea, otra vez, es la de invitar, tal como reza nuestra entrada inicial, “a la comunidad jurídica—en el sentido más amplio posible que incluye a abogados y por supuesto todos aquellos interesados en hacer un aporte desde las más variadas disciplinas (filosofía, historia, ciencia política, etc.)—a participar de un debate en el que nos tomaremos al derecho en serio mientras discutimos cuál debe ser el rol de los jueces en una sociedad democrática bajo el Estado de Derecho”.

De ahí que será habitual encontrar en nuestro blog la opinión de destacados juristas invitados que no piensan como nosotros. Después de todo, como muy bien dice John Cleese en “La Clínica de la Discusión” de Monty Python, para poder debatir, alguien tiene que tomar la posición contraria. Todas las entradas además están abiertas al comentario del público y quienes deseen contactarse con nosotros podrán hacerlo completando el formulario que se encuentra abajo a la derecha de la pantalla, como solía decir Emilio Ariño.

Andrés Rosler

(En Disidencia le agradece profundamente a Herr Bruno Bauer por haber tenido la amabilidad de ornamentar la entrada con su ilustración)

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